La calabaza elimina el colesterol, glucosa, lípidos y triglíceridos

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Aunque para algunos esta no sea una de las verduras más atractivas, lo cierto es que la calabaza (zapallo, ahuyama) tiene mucho que ofrecer en cuanto a versatilidad, propiedades nutricionales y beneficios para la salud. El sabor y la textura de su carne hacen de ella un ingrediente ideal para cremas, sopas, asados y postres, sobre todo durante las fiestas navideñas; sin embargo, al ser un vegetal relativamente dulce y tener una consistencia cremosa, muchos se preguntan si la calabaza es un alimento seguro para las personas con diabetes.
¿Podré comer calabaza siendo diabético? Sigue leyendo a continuación para encontrar la respuesta.

Propiedades nutricionales de la calabaza

Existen diferentes variedades de calabaza; entre las más populares se encuentran la calabaza de azúcar, la calabaza espaguetis y la calabaza butternut o cacahuete. A diferencia de lo que muchos creen, la calabaza no es una fuente de carbohidratos almidonados como la papa o el camote, sino un integrante de la familia de las Cucurbitáceas, de ahí que sea un pariente cercano del pepino, el melón y el calabacín.

Aunque una de las principales características de los vegetales y frutas que se incluyen en esta familia es su alto contenido de agua, el aporte nutricional de la calabaza es impresionante. Veamos cuáles son sus datos nutricionales y qué impacto pueden tener en la salud de una persona con diabetes tipo 2.

Una porción de 100 gramos contiene aproximadamente:

  • Calorías: 16 – 26
  • Carbohidratos: 4 – 7 gr
  • Proteínas: 1 – 1.2 gr
  • Grasas: 0.2 gr
  • Fibra: 0.5 – 1.1 gr
  • Azúcares: 2.2 gr
  • Almidones: 0.0 gr
  • Carga glucémica: 2

¿La calabaza es buena para los diabéticos?

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Si tenemos en cuenta que su aporte de carbohidratos / azúcares es bajo, que su carga glucémica es muy baja y que su índice glucémico es moderado (51), podemos concluir que la calabaza no solo es un alimento apto para los diabéticos, sino que también debe formar parte de su alimentación regular.

Las recomendaciones generales para el control de esta enfermedad indican que se debe mantener una dieta baja en carbohidratos (especialmente carbohidratos almidonados, refinados), alta en proteínas magras, grasas buenas, y moderada en carbohidratos con bajo impacto sobre los niveles de azúcar en sangre, como la calabaza.

En adición, el consumo de calabaza ha sido vinculado con un grupo de beneficios muy favorables para estos pacientes, incluyendo:

  • El fortalecimiento de sistema inmunológico y la reducción del daño oxidativo en las células gracias a su aporte de vitamina C (efecto antioxidante).
  • El cuidado de la piel y la prevención de problemas de visión gracias a su contenido de vitamina A.  Se ha observado que los antioxidantes luteína y zeaxantina presentes en la calabaza pueden disminuir el riesgo de desarrollar cataratas.
  • La protección de la salud ósea y la reducción de la resistencia a la insulina gracias a su aporte de vitamina K.
  • El buen funcionamiento del sistema gastrointestinal, la reducción del apetito y la regulación de la glucosa en sangre debido a su contenido de fibra dietética. La fibra ralentiza la absorción de los carbohidratos y por tanto, evita los picos de azúcar e insulina en la sangre.
  • La disminución del riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, o de experimentar un avance de la propia diabetes, gracias a su alto contenido de carotenoides (compuestos responsables del color amarillo-naranja de la calabaza).
  • El control del peso y la prevención de la obesidad, ya que al ser un alimento bajo en carbohidratos y rico en agua favorece la sensación de saciedad, sin aumentar demasiado el número de calorías ingeridas.

Hallazgos científicos sobre el consumo de calabaza y la diabetes

Diferentes investigaciones han informado que la calabaza, específicamente su extracto, puede tener un impacto muy positivo en el tratamiento alternativo de la diabetes y sus complicaciones.

  • Un estudio realizado en ratas observó que la administración del extracto de calabaza (extraído de la variedad Cucurbita moschata), tenía efectos prometedores contra la obesidad. Al parecer, los compuestos de este extracto son capaces de afectar la expresión de los genes que controlan el metabolismo de los lípidos, resultando en una disminución del colesterol y los triglicéridos, así como en un riesgo menor de padecer hígado graso.
  • Un segundo estudio realizado en 10 personas con diabetes tipo 2, encontró que el extracto de la calabaza de invierno Cucurbita ficifolia puede disminuir significativamente los niveles de azúcar en sangre en estos pacientes.
  • Por otra parte, se ha observado que la cáscara de calabaza también puede tener beneficios para los diabéticos. Algunos investigadores aseguran que el extracto de piel de calabaza ayuda a regular los niveles de glucosa, insulina y colesterol en sangre, así como otras funciones metabólicas en los animales diabéticos.

¿Cuáles son las mejores formas de consumo?

La calabaza o zapallo se puede preparar de muchas formas, por ejemplo horneada, cocida al vapor, en puré. Es un ingrediente ideal para sopas, cremas de vegetales, postres saludables, o para usar como acompañamiento en sustitución de otros carbohidratos (arroz, patata, boniato, maíz). Las posibilidades de uso en la cocina son prácticamente infinitas.

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